Introducción*

 

La identidad se determina cuando existe un acuerdo mutuo entre dos o más interlocutores en una situación comunicativa que comprende a observadores de primer orden y de segundo orden. El observador de primer orden indica lo que a él/ella interesa. El observador de segundo orden mira la distinción empleada en dicha indicación, la que excluye, consciente o inconscientemente, todo lo que no le interesó al observador de primer orden en ese momento. El/la observador/a de segundo orden comunica su observación como la objeción de la contingencia [objection of contingency] en lo que respecta tanto a la indicación seleccionada por el observador de primer orden, como a los posibles temas de potencial interés excluidos por esa persona. En este caso en particular, ‘contingencia' se concibe en razón de modalidad y significa que cualquier indicación puede ser seleccionada de manera distinta y cualquier posible tema de potencial interés podría ser escogido. Llamar a algo ‘contingente', implica que ese algo no es necesario ni imposible.

 

La objeción formulada por el observador de segundo orden, la cual ya cambia el sistema social, podría ser ignorada. De hecho, no sucede casi nada si el observador de segundo orden simplemente formula su objeción. El caso que me interesa es cuando el observador de segundo orden es, a su vez, observado por el observador de primer orden. Me inclinaría a llamar a este caso "comunicación" (Ruesch & Bateson 1956). El/la primer/a observador/a de segundo orden tiene que fortalecer su objeción para ser escuchado por el observador de primer orden. Él/ella debe indicar algo a la vez, esto es; definir el riesgo de ser, a su vez, observado desde un segundo orden.

 

Él o ella no sólo deben marcar contingencia, sino también exhibirla y además sugerir un argumento de manera que ambos puedan entablar una conversación. ‘Identidad' es el argumento sugerido frente a la contingencia sobre algo en que ambos interlocutores estén de acuerdo. Son ellos mismos los que determinan sobre qué se persuaden, se fuerzan o se ven atrapados en relación a lo que aceptan.      

 

De este modo, la identidad se realiza en una secuencia de tres pasos de comunicación: (1) indicación, (2) formulación de una objeción, (3) acuerdo mutuo sobre una identidad que establece la contingencia tanto de la indicación, como de la objeción. Naturalmente, el siguiente paso de la comunicación podría tomar la identidad resultante como el tema central de una nueva objeción. Generalmente, la comunicación decanta en un tipo de identidad que se define por el tema abordado y por interlocutores, quienes están siendo controlados de algún modo, ya sea de manera activa o pasiva.

 

George Spencer-Brown (1969) ha propuesto un cálculo de indicación [calculus of indication], como un medio para representar gráficamente una identidad que surge de este tipo de comunicación entre los observadores de primer y segundo orden.

 

Una revolución tal, como la Revolución Rusa de Octubre, puede demostrar que expone dicha identidad como la condición de éxito del sistema social, con la cual la sociedad se identifica por algún tiempo, aunque luego deba presenciar la sustitución y la deconstrucción causada por los suplementos y la deriva evolutiva. No es mi intención desarrollar nuevas perspectivas sobre las estrategias de Lenin, el diseño de la Revolución rusa o el surgimiento de la Unión Soviética. Más bien pretendo acercarme al conocimiento oficial e intentar poner a prueba el cálculo de indicación como un dispositivo de modelación para la teoría social.

 

El artículo comienza por señalar el enfoque matemático utilizado (1), luego presenta un modelo de la Revolución Rusa de Octubre (2) y finalmente, entrega una conclusión (3).

 

1. Enfoque Matemático

 

Usando los términos y la notación de George Spencer-Brown en su libro ‘Laws of Form' (1969). Llamaremos cruce [cross] a una distinción. Un cruce denota la distinción (1969) producida por un observador de primer orden para indicar algo de valor o interés de él o ella:

 

Fig. 1

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Llamaremos m al lado marcado [market state], y n al lado no-marcado [unmarked state] de esa distinción:

 

Fig. 2

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El lado marcado es el lado indicado por el observador de primer orden. El observador de segundo orden examina al observador y a la distinción que él/ella está haciendo, y además indaga la "forma" de la distinción que consta de los dos lados y una línea que los divide al mismo tiempo (Spencer-Brown 1969: 6):

 

Fig. 3

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Al usar algún concepto, precepto o función de ‘forma', el observador de segundo orden examina el ‘otro lado' de la distinción seleccionada por el observador de primer orden, e incluso inspecciona cómo él o ella está representando dicha distinción, es decir, cuando se cruza la línea divisoria y se traza donde antes no existía nada. El/la observador/a de segundo orden formula su objeción, aunque sólo esté examinando el ‘otro lado'. De este modo, este último deja que su atención se pasee con total libertad por los temas que han sido excluidos, ya sea por los otros temas elegidos por el interés del observador de primer orden o por las distinciones que están siendo trazadas donde lo indistinguible podría prevalecer de igual manera.

 

No obstante, deberíamos percatarnos de la asimetría del cruce. Esto significa que las operaciones adicionales realizadas por los observadores de primer orden están conectadas con los lados marcados, pero no con los lados no-marcados. Se debe tener en cuenta que los lados no-marcados no existen para los observadores de primer orden. Estos sólo existen para los observadores de segundo orden como marcas de temas y asuntos excluidos. Por otra parte, el observador de segundo orden, que a su vez se convierte en un observador de primer orden, puede indicar el lado no-marcado, transformándolo de este modo en un lado marcado, que exhiba a la vez un lado no-marcado.

 

Si asumimos que la comunicación consiste en el intercambio de una identidad, tanto el observador de primer orden como el de segundo orden concuerdan en indicar, o supercodificar el lado marcado y el no-marcado de la distinción. Retomando la notación de Spencer-Brown (1969: 65) para una re-entrada [re-entry] de la forma de la distinción dentro de la forma, se habla del factor-r de la comunicación, y lo formulamos de la siguiente manera:

 

Fig. 4.

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R es la indicación de un estado que consta del lado marcado y el inicialmente no-marcado de una distinción, que ahora se encuentra igualmente marcado. Esto envuelve a esa distinción en su propia esfera de distinción, y de esa forma la prepara para una repetición infinita que durará mientras los interlocutores acepten a r como la identidad de su argumento. Nótese que el lado no-marcado del lado marcado r pasa desapercibido por el momento.

 

Asumamos que tal identidad, que envuelve una distinción en la esfera de lo distinguido, puede ser concebida tanto como un ‘valor propio' [eigen-value] de la comunicación recursiva, como la estructura interna [in-formation] de un sistema social, y como un producto y precondición de la comunicación. Es decir, la notación propone enlaces a nociones desarrolladas en teorías que pertenecen a temas comparables de comunicación y sistemas sociales:

 

(1) La identidad debe ser considerada como el ‘valor propio' de una función recursiva FD=OP (FD (FD (FD (...)))) (von Foerster 1981). Pase lo que pase, esta vuelve a ser la forma de la forma de la distinción FD por la misma operación OP de esa forma. Según la teoría de sistemas dinámicos no lineales, la forma de la distinción describe el posible atractor ‘extraño' [‘strange' atractor] de un sistema social y, por tanto, la auto-similitud de su estructura.

 

(2) La identidad de la estructura interna [in-forma] (transforma desde dentro) a un sistema social, en tanto define el marco [frame] (Goffman 1974) de cualquier mensaje determinado como "uno seleccionado de un conjunto de mensajes posibles. El sistema debe estar diseñado para poder operar con cada selección posible, no sólo con la que será efectivamente escogida, puesto que esta selección es desconocida al momento del diseño" (Shannon 1963: 31; Baecker 1999). Se puede hacer la distinción entre un diseño ‘técnico' y un diseño ‘social'. El primero ofrece un conjunto fijo de mensajes posibles, por ejemplo, el alfabeto en lenguaje escrito. Por otro lado, el diseño ‘social' posee un conjunto de posibles mensajes redefinidos por cualquier mensaje efectivamente seleccionado. El diseño técnico es la definición de un código para ser aceptado y aplicado dentro de un sistema social. Un sistema social puede sólo basarse en la referencia mutua.

 

(3) La identidad es una manera de modelar la comunicación, pues toda comunicación consta de ella misma y su supercodificación [supercoding] o metacomunicación (Ruesch & Bateson 1951; Luhmann 1984). Existe la comunicación que traza su distinción cruzando una línea e indicando, de este modo, un lado marcado. Existe la misma comunicación entendida por referencia a un observador como la observación de esa forma de distinción, con lo que se añade el lado no-marcado (entendido como el conjunto de posibles mensajes) y el cruce en sí mismo (como producto del observador que traza la distinción).

 

Existen otras características de la identidad que pueden ser de interés:

 

(4) La identidad funciona como un comodín (Serres 1980). Es capaz de traducir una perturbación, que proviene del entorno del sistema o del sistema mismo, en una iteración que reproduce el sistema. Además, transforma las mismas iteraciones del sistema, en una perturbación que tiene que ser manejada por el sistema.

 

(5) La identidad, que funciona mediante la producción de una línea divisoria entre el lado no-marcado y el lado marcado, se comporta como una diferencia [différance] (Derrida 1968) cuando produce la forma. Sin embargo, esta línea desaparece tan pronto como ella misma se indica, lo que revela su lado no-marcado y el cruce de la distinción.

 

(6) La identidad funciona como un discurso [discourse] (Foucault 1963) cuando el conocimiento se produce (lado marcado) al momento en que se verbaliza ese mismo conocimiento (al cruzar la distinción), y se establece al indicar el amenazante lado no-marcado. Por ende, un discurso funciona como la unidad de la distinción entre conocimiento y poder.

 

(7) La identidad es una máquina [machine] (Deleuze & Guattari 1972) que corta[1] el camino en la continuidad de lo real y que depende, por cualquier corte, de otros cortes. Es decir, depende de otras máquinas para ser capaz de producir su propia realidad. Cualquier máquina es un sistema de cortes, en otros términos, la identidad es una máquina compuesta de máquinas.

 

(8) Por último, la identidad se asemeja a un significante vacío [empty signifier] (Laclau 1994) en donde se combina la ambivalencia, la retirada y la hegemonía. La forma de la distinción establece su propia necesidad según su ambigüedad. Se debe trazar una distinción diferente para poder escapar de ella y, de este modo, entra (en juego) otro régimen hegemónico.

 

Desde este momento se considerará cómo esta idea de identidad, junto con estas características, puede ser introducida en el modelo de un sistema social.

 

2. El Modelo

 

El Partido Comunista Bolchevique es una de las organizaciones más exitosas de la historia moderna. El libro escrito por Philip Selznick en 1952, ‘The Organizational Weapon: A Study of Bolshevik Strategy and Tactics', a pesar del énfasis puesto en la Guerra Fría por la editorial de la ‘Corporación Rand', es uno de los mejores relatos del diseño del partido. De igual manera, en el siguiente modelo me basaré en los textos de Lenin, que son altamente explícitos en la descripción de los mecanismos usados por el Partido Comunista, los cuales serán evaluados con la ayuda del análisis de Selznick. Me enfocaré en la ejemplificación de un modelo comprehensivo, que no está precisamente orientado a la exhaustividad y exactitud histórica. Sin embargo, el modelo debería ser capaz de servir como un dispositivo de búsqueda heurística para averiguar detalles adicionales sobre la forma del Bolchevismo.

 

Según Lenin (1913), existen tres ‘fuentes y componentes' del marxismo. En primer lugar, nos encontramos con la tradición filosófica alemana de la dialéctica y el materialismo histórico, que posee una percepción del ser humano como un diseñador siempre imperfecto de su sociedad. En segundo lugar se encuentra la tradición inglesa sobre la economía política, cuya descripción de la ley del capitalismo es caracterizada como la ley de dominación del capital, que puede ser superada únicamente mediante trabajo, el cual es el elemento clave de tal dominación. Por último, se encuentra el rechazo francés al socialismo utópico a favor de un compromiso por las necesidades cotidianas de la lucha de clases. Podemos entregar a estas tres fuentes, componentes o mensajes las siguientes formas, comenzando desde la primera perspectiva, puede ser formulado de esta manera:

 

Fig. 5

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Capitalismo es la realización y reproducción de un modelo de trabajo, que se traduce en un tipo de esclavitud asalariada. Siguiendo esta lógica, las primeras palabras del artículo de Lenin (1913) son: "¡Combate la esclavitud asalariada!"

 

En el caso del primer mensaje del marxismo, que corresponde al del Materialismo Histórico Alemán (MHA), señala que la dimensión exterior a este modelo de trabajo es la sociedad humana, y que es ésta última la que mantiene el régimen que promueve la esclavitud asalariada. El observador de primer orden, al hacer reparos al concepto de ‘trabajo', considera que el ‘trabajo' es un lado cuasi-natural de esa sociedad. El observador de segundo orden, influenciado por el Materialismo Histórico, descubre y describe el régimen de esclavitud asalariada como el contexto y condición de esa forma de trabajo. Cuando los observadores de primer y de segundo orden se comunican entre ellos, inventan la identidad de una sociedad humana, la cual efectivamente es el lado de ese régimen de esclavitud asalariada, aunque no sea idéntico a ese régimen. Existen otros posibles lados históricos de esa sociedad, incluyendo uno de tipo ‘humano':

 

Fig. 6

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El segundo mensaje del marxismo, según Lenin (1913), se remonta a la Economía Política Inglesa (EPI) y no se especifica una sociedad humana abstracta, sino un ‘capital' económico como la precondición y el contexto del régimen de esclavitud asalariada. En este caso, el capital es un nuevo factor-r o ‘identidad' de la comunicación, que proporciona tanto al observador de primer orden (el trabajador), como al observador de segundo orden (el economista y crítico), un entendimiento sobre el tipo de régimen al cual se encuentran sometidos:

 

Fig. 7

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El tercer mensaje convierte el análisis histórico y económico en uno político. Este mensaje se basa en el Socialismo Francés (SF), el cual tiene su origen en la Comuna de París y la Revolución Francesa. El Socialismo Francés identifica a las clases sociales como los sujetos históricos de una sociedad que es capaz de identificar una economía basada en la dominación del capital. No sólo describe la verdadera lucha de clases, sino que también incita a luchar, utilizando los mismos términos, para subvertir la relación de dominación, es decir: el derrocamiento del ‘capital' mediante el ‘trabajo':

 

Fig. 8

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Los tres mensajes tienen el efecto de transformar el análisis en acción (véase también Blanchot 1971). Estos mensajes describen un nuevo lado histórico de la sociedad llamado ‘socialismo'. El socialismo puede considerarse como la consecuencia posible de la lucha de clases, que derroca al ‘capital' en el contexto de una ‘sociedad humana'. Por una parte, esto evidencia el verdadero lado de la dominación capitalista y por otra, el lado posible de la liberación socialista:

 

Fig. 9

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En esta etapa, el observador de primer orden, que entra a la lucha de clases mediante la ‘revolución' o la ‘reacción', coincide con el observador de segundo orden, quien es el analista de la sociedad, en aceptar el ‘capital' como la condición central de la sociedad que no desciende sólo a un lado de necesidad, sino que conoce los diferentes lados de libertad: el ‘capitalista' y el ‘socialista'.

 

Fig. 10

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Lenin se adhiere a estas diferencias, pero en su rol de político, examina detenidamente el tipo de política que el modelo socialista de abolición del capitalismo prevé. Él descubre y describe los sindicatos del movimiento obrero como los principales actores políticos de la lucha de clases, e identifica a este fenómeno como una versión Socialdemócrata (SD) del socialismo:

 

Lenin (1902 y 1904) concuerda con que la ‘sociedad humana' es el factor-r de la comunicación y con la distinción de ‘capital' del observador de segundo orden, aunque considera que los sindicatos son muy débiles para provocar el cambio de un régimen capitalista a uno socialista.

 

Para el cambio de un modelo Socialdemócrata a uno Bolchevique (B), que de hecho se ideó, Lenin propone el trabajo de un partido político como el operador necesario de una forma posible de socialismo:

 

Fig. 11

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Lenin (1902) es explícito en identificar las debilidades de los sindicatos por su carácter abierto e inclusivo, y en su lugar propone el diseño de un partido político que sea exclusivo en términos de membrecía, claramente conspirativo y altamente profesionalizado.

 

Lenin propuso la maniobra política decisiva de crear un partido político que fuese un elemento de distinción fundamental, definiendo así la organización del bolchevismo. El giro de Lenin es su propia interpretación del tercer mensaje de Marx, la invención de un partido "político" (Michels 1910) que se diferenciara de todas las organizaciones del movimiento obrero. Pero la creación y la institución de un partido político cambian el contexto de la lucha de clases desde la esfera del ‘capital' hacia la del ‘Estado'. Este cambio, considerado como la ‘otra parte' necesaria del giro de Lenin, no pasa inadvertido. De hecho, se convierte en el punto de discrepancia entre los bolcheviques y el conjunto de mencheviques y sindicalistas (Trotski 1924; Abendroth 1965). Estos dos últimos, que actúan como observadores de segundo orden de la política de primer orden de Lenin, se dan cuenta, en primer lugar, de que la adopción de un nuevo Estado podría ser un posible auxiliar de la revolución para llegar al socialismo. En segundo lugar, se dan cuenta de la substitución de los objetivos económicos y sociales de los sindicatos, los cuales eran más extensos, por objetivos sociales y políticos más reducidos del partido político. Lenin responde a estas objeciones haciendo hincapié en dos puntos. Primero, en el rol indispensable del Estado-nación en el desarrollo de un mercado, un territorio y un idioma nacional (Lenin 1914). Segundo, en la noción marxista igualmente indispensable de la desaparición del Estado al ser sometido por la revolución proletaria (Lenin 1917).

 

La invención del Estado como el "exterior" de la institución del partido político, transforma el giro de Lenin en un nudo (Kauffman 2001) que preparó el terreno para Stalin, que derrotó, entre otros, a Trotsky y decepcionó finalmente a Lenin (1923).

 

Al cambiar la ‘identidad' de una sociedad humana futura, Lenin desvió la atención de los revolucionarios desde el capital hacia el Estado. La aceptación o el provecho sacado de los mensajes del materialismo histórico, de la economía política y del socialismo concordaban en señalar que esta identidad se generó a partir de la lucha contra la esclavitud asalariada. La distinción del ‘Estado' funciona, o al menos así lo sostiene Lenin, como un complemento del ‘capital', aunque este suplemento sea tan "peligroso" (Derrida 1967) como cualquier otro cuando se trata de la constitución de la ‘identidad'.

 

El cambio que instala el suplemento no es tan sólo de tipo ‘lógico' o ‘semántico', más bien se vincula a una acción o a un nuevo tipo de operación similar al trabajo de un partido político exclusivo, conspirativo y profesionalizado. Este tipo de operación fue íntegramente descrita por Lenin (1902, véase también Trotsky 1924) y minuciosamente analizada por Selznick (1952), se explicó en detalle la logística, las tácticas y la estrategia del partido. La logística de este se estableció gracias a su primer eje organizativo, el periódico ‘Iskra'. Dicho periódico sirvió para instalar una red de difusión en toda Europa que pudiera ser usada en cualquier momento, no sólo para ganar lectores, sino también para proporcionar a los activistas el material necesario. Se enviaron corresponsales a cualquier lugar donde pudiera ocurrir algo interesante y también se contaba con una red confidencial de potenciales espías. Se establecieron los deberes cotidianos del trabajo político y una ideología política. De este modo, los miembros de un movimiento se convirtieron en agentes de un partido.

 

El partido político bolchevique se definió designando ‘agentes' que eran seleccionados y educados como ‘bolcheviques' e identificados, básicamente, por la carga de trabajo que cada uno de ellos era capaz de asumir. Dichos agentes debían diferenciarse de los miembros autoseleccionados y poco confiables de cualquier sindicato o partido político, ya que dichas organizaciones eran demasiado inclusivas:

 

Fig. 12

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La carga de trabajo cotidiana es la confirmación y la representación de una ideología o ‘teoría' que opera como el factor-r de la comunicación, la cual distingue a los bolcheviques de los mencheviques. De esta forma, se otorgaba a cada agente un perfil propio de autodistinción y otro de distinción en relación a sus pares:

 

Fig. 13

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Lenin insiste en la necesidad de tal ‘teoría'. Selznick considera que esta teoría es la condición previa a cualquier desintegración de la moral convencional entre los agentes del Partido Bolchevique, debido a la introducción de una ‘ética' partidaria que autoriza, por ejemplo, la traición como un medio de lucha política, incluso entre los que alguna vez fueron amigos. Nuevamente, la carga de trabajo cotidiano, enfatizada por un llamado constante a la ‘autocrítica', es la que promueve la adopción de la ética partidaria y la aceptación de su necesidad. El éxito revolucionario, incluso si es mínimo bajo cualquier estándar, se convierte en el mero motor y combustible de la carga de trabajo cotidiano de los agentes. Sin el éxito, la clasificación necesaria de las distinciones desaparece.

 

La forma recién descrita pone en manifiesto las tácticas del partido. El contexto inmediato de las operaciones designadas a los agentes revolucionarios no es el gobierno ‘capitalista', sino los sindicatos ‘mencheviques', los socialdemócratas, los socialrevolucionarios y los anarquistas; los cuales compiten con el bolchevismo y representan una amenaza real a la revolución comunista.

 

La estrategia del partido se define como una "estrategia de acceso" (Selznick 1952) a cualquier tipo de movimiento (sindicales, de mujeres, intelectuales, juveniles), de autoridades (cargos gubernamentales) y medios de comunicación (periódicos, radioemisoras). Cuando un movimiento demostraba cierto grado de organización, podría significar que el mecanismo comunista del ‘poder dual' se había infiltrado y lo había infectado. Todo capitalismo, de acuerdo al análisis de Lenin, es una lucha por el poder que no se desarrolla en la calle, ni es protagonizada por las masas ni por ningún sistema económico o ‘lógica del sistema', es más bien una lucha dirigida por autoridades en diversos cargos. Sin lugar a dudas es un análisis extraordinariamente "sociológico" (Luhmann 2000):

 

Fig. 14

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Cualquier cargo facilita el acceso al poder. La política retoma el uso del factor-r de los ‘contactos' para identificar los "elementos" capaces de proveer la influencia necesaria para la competencia por cargos políticos (Baecker 2000).

 

Si aplicamos la logística, tácticas y estrategias del Partido Comunista diseñado por Lenin, las cuales aún son establecidas por la identificación de una ‘sociedad humana' posible, a la forma del Partido Bolchevique

 

Fig. 15

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Obtenemos:

 

Fig. 16

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Podemos notar la simplicidad de la formula que define un modo de inclusión individual (los ‘bolcheviques' son ‘agentes' diferentes a los ‘miembros'), los objetivos tácticos de las actividades cotidianas (una ‘carga de trabajo' relacionada con el acceso a ‘cargos') y una teoría de la naturaleza política del sistema como el marco de estrategia (‘contactos' en relación al propósito de una ‘sociedad humana'). Todo lo que se necesita saber en cualquier momento dado es: quién va a llegar y a qué lugar, es decir, qué agente tendrá acceso y a cual cargo.

 

Se descubrió que, incluso en la representación más básica del socialismo bolchevique, existen nueve distinciones que indican de qué se trata el bolchevismo. Existen cuatro factores-r, de los cuales se señala una ‘teoría', una ‘carga de trabajo' cotidiana, el crear ‘contactos' políticos y, finalmente, la ‘sociedad humana', la cual es el horizonte de todo esto. Dichos factores se unen para completarse y suplementarse mutuamente, sin embargo, muy pronto todos ellos asumen una postura competitiva entre sí, mientras que la revolución finalmente se impulsa y despega (Trotsky 1924). De esta forma, cualquier distinción puede ser usada para absorber todas las demás.

 

De hecho, el truco de Stalin al aprovechar el nudo de Lenin y transformar el socialismo bolchevique (B) en estalinismo o socialismo soviético (S), consiste en dar prioridad a la cuestión del poder del cargo y a monopolizar el acceso a ellos, lo que puede ser formulado de la siguiente manera:

 

Fig. 17

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Sin embargo, el vuelco de Stalin respecto al socialismo soviético no ocurre por casualidad. Había sido ideado por la asimilación de Lenin y sus camaradas de la necesidad de crear una guerra para organizar la economía nacional, establecer, una vez en el poder, una especie de identidad ‘rusa' para unir a la población, y por último, considerar la posición de Rusia como el único poder ‘comunista' frente a la comunidad de naciones ‘capitalistas'.

 

Lenin (1917) aún puede concebir el Estado en función de su abolición, como en la Comuna de Paris (Marx 1871). De esta forma, la ‘Comuna de Paris' se convierte en el exterior, el contexto y el horizonte del Estado como era visualizado por Lenin:

 

Fig. 18

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Aunque, al tener que enfrentar una guerra, la economía y ‘Rusia', la ecuación cambia:

 

Fig. 19

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Finalmente, el nudo de Lenin puede representarse así:

 

Fig. 20

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Este es el Estado socialista que se le entrega a Stalin: con un enfoque operativo en la guerra, es decir, en la capacidad de hacer una guerra (armar el Ejército Rojo), que se respaldaba en una ‘nueva política' económica reorganizada (‘una empresa', ‘un cargo'). Estas medidas fueron identificadas como necesarias para una Rusia que tenía que promover el socialismo entre vecinos capitalistas hostiles. Lo anterior puede ser descrito de manera acertada como el ‘aporte' del socialismo y le proporcionó a Stalin la noción de ‘socialismo en solo un país', lo que se opone a las ideas originales de la Internacional Comunista.

 

El giro de Lenin fue inventar un partido político como el operador principal de la revolución comunista. El otro lado de este giro es la asimilación del Estado como el campo de acción necesario para el trabajo político partidista. Así, el Estado tiene que hacer lo que sea necesario para proteger sus fronteras y fomentar su industria. Finalmente, deberíamos notar que Lenin (1917), reconoce a la ‘supervisión y el control' como la identidad de un socialismo ruso que forzó sus políticas, su economía y su conducta social, todo esto bajo un mismo techo.

 

Sólo la ‘caída del muro de Berlín' en 1989, tal como la ideada por los polacos de Solidaridad[2] en 1981, y las políticas rusas del Glasnost y la Perestroika en 1985, condujeron nuevamente a un letargo del socialismo, que se mantiene en la actualidad, tal como ocurrió antes de la Revolución Rusa de 1917 y de la construcción del Mausoleo de Lenin en 1924, cuando el socialismo era una opción internacional más.

 

Conclusión

 

Este artículo no intenta presentar nuevas perspectivas sobre la organización del partido leninista, sino más bien construir un modelo que represente su mecanismo organizacional, en base a textos de Lenin y a los análisis de Selznick.

 

Creemos que la teoría sociológica de sistemas y el cálculo de indicaciones pueden ser combinados de manera útil. Se trató de demostrar cómo un sistema social se abre camino mediante la invención y la redundancia de una función recursiva cuyo atractor de identidad r se define, y es definido, por valores propios de significado/producción de ese sistema. El valor-propio recursivo de la forma de una distinción se logra por la re-entrada [re-entry] de la distinción entre el lado marcado, indicado por un observador de primer orden, y el lado no-marcado, indicado por un observador de segundo orden en la forma de la distinción. RM

 

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Trotzki, L. (1924). Über Lenin: Material für einen Biographen. (Transl. by G. Blumental). Essen: Arbeiterpresse [1996].

Von Foerster, H. (1981). Observing Systems. Seaside, CA: Intersystems.

 

Notas


* [N. de los T.] Traducción de Felipe Pérez-Solari y Julio Labraña con expresa autorización del autor. Título original: Lenin's Twist, or the R-Factor of Communication. Soziale Systeme, 8 (2002), Heft 1, S. 88-100. Quisiéramos agradecer al Prof. Dr. Dirk Baecker por autorizar esta publicación y asimismo agradecer las atentas observaciones, comentarios y correcciones a esta traducción por parte de Samuel Morales, César Mariñez, Guilherme Brandão y Aldo Mascareño. Los posibles errores o imprecisiones en la traducción son responsabilidad de los traductores.

[1] [N. de los T.] Se selecciónó cut como corte, puesto que leemos en Deleuze: "Pero antes de iniciar su desarrollo, la primera tesis tiene otro enunciado: vosotros no podéis reconstruir el movimiento con posiciones en el espacio o con instantes en el tiempo, es decir, con ‘cortes' inmóviles." Deleuze, G. (1984). La imagen-movimiento. Estudios sobre cine 1. Barcelona/Buenos Aires/México D.F.: Ediciones Paidós, pág. 13. La traductora al español, Irene Agoff, anota respecto a estos ‘cortes': "el término así traducido es coupe, y designa, como puede verse, una noción puramente abstracta referida a la idea de movimiento". Idéntico sentido puede leerse en el mismo Deleuze: "Si se intentara presentarla con una fórmula brutal, se podría decir: además de que el instante es un corte inmóvil del movimiento, el movimiento es un corte móvil de la duración, es decir, del Todo o de un todo" (pág. 22). Baecker busca destacar el carácter temporal del corte sobre la realidad.

[2] [N. de los T.] Baecker se refiere a Solidaridad [Solidarność], federación sindical polaca liderada por Lech Wałęsa.